Cada día son más las razones para tomar un libro y comenzar a leer. La lectura no sólo tiene beneficios cognitivos, permite mejorar el vocabulario, desarrollar la creatividad e imaginación y perfeccionar el manejo del lenguaje. Ahora se ha agregado un nuevo beneficio: desarrolla habilidades sociales.
Una investigación, que duró diez años y que dio vida al programa "Voces de Lectura", creado en Estados Unidos, descubrió que el hábito de la lectura permite que los niños desarrollen habilidades interpersonales como enfrentar situaciones conflictivas, tener más facilidad para expresarse, conversar con sus compañeros y superar su timidez.
LEYENDO ENTRE AMIGOS
La Universidad de Stanford analizó el comportamiento de 400 estudiantes de prekínder a quinto año básico que eran asiduos lectores y de aquellos que no tenían hábitos de lectura. Quienes leían de forma habitual en primero básico, en tercero tenían más facilidad para hacer amigos y establecer vínculos. Ocurría lo contrario con aquellos que no tenían hábitos de lectura: se mostraban retraídos e incluso agresivos.
Según concluyeron los investigadores, al leer los niños conocen roles sociales y formas de interactuar, los que luego reproducen en la relación con los otros.
Estos beneficios se refuerzan cuando la lectura es realizada en grupo. Es lo que hace el programa "Voces de lectura", en EEUU. Durante 10 años, en las escuelas públicas de Boston, grupos experimentales fueron educados a través de un programa que combina la escritura con el desarrollo del carácter. Los niños debían cantar el abecedario al ritmo del hip hop, también uno leía en voz alta y luego los otros le preguntaban si el texto fue entretenido o se imaginaban situaciones a partir del cuento leído.
Es una forma de aprendizaje de la lectura que se aleja del tradicional método de aprender a través del silabario y de la repetición, que aborda recién en tercero básico la comprensión de los textos. Por el contrario, junto con conversar lo que leen, en este método los niños van comprendiendo de inmediato.
RELACION AFECTIVA
A partir del primer año de desarrollo de la iniciativa, ya se observaron los resultados: los escolares se desenvolvían de mejor forma, tenían más capacidad para entender al otro, negociar y enfrentar conflictos.
De igual modo, en el distrito de Worcester, Massachusetts, 18 de las 34 escuelas elementales también utilizan un programa integral. Los estudiantes han desarrollado habilidades, como por ejemplo, tener más desplante para hablar en público y una mejor socialización con los compañeros.
Según la académica y lingüista de la UC, Lorena Medina, para que la lectura provoque este tipo de destrezas lo fundamental es mantener una relación afectiva que le permita al niño compartir la lectura cotidianamente.
"Por lo mismo, es necesario que exista un contexto de apoyo y motivación hacia el escolar, para que comparta lo que está conociendo y aprendiendo, compartir lo que se lee y explicárselo a otros es clave para poder desarrollar habilidades sociales", sostiene la académica.
Es lo que hace también el programa Ailem, desarrollado por la UC en 14 escuelas, que tiene entre otros énfasis desarrollar la lectura y escritura desde kinder. Todo, con lectura en voz alta y en grupo, sentados en el suelo, sobre cojines, cantando o recitando un poema. Nada más alejado de una clase tradicional.
Primera infancia:
El niño de uno a cinco años

Rasgos evolutivos generales de la etapa
El niño pasa, en estos años, por dos etapas, la de la expansión de su subjetividad y la de la exploración de la realidad externa, que coinciden, en general, con la edad del jardín de infancia y los años preescolares.
Del egocentrismo propio del primer año el niño evoluciona para ir integrándose poco a poco en el mundo que le rodea.
En este desarrollo, la maduración psicomotriz es decisiva. Cuando el niño cumple el año, empieza a andar: el "gateador" de la última parte del primer año se convierte en "correteador"; desde esa nueva posición, el niño observa el mundo con una nueva perspectiva, amplía su horizonte y puede acercarse y manipular lo que le rodea a su antojo.
La inteligencia del niño se transforma, pudiendo representarse las cosas sin estar éstas presentes y utilizar el lenguaje para ordenar tanto su mundo interno (primeras expresiones de sus emociones) como el externo (comienza a nombrar las cosas).
Afectivamente el desarrollo en esta época es muy grande pues el niño aprende a controlar impulsos y deseos en una especie de "negociación" en la que él se adapta a las normas familiares a cambio de amor y valoración.
Una vez que han quedado definidos y más o menos aceptados los límites que desde la familia (y la sociedad) se le imponen, el niño entra en la edad de la latencia, alrededor de los cinco años, a partir de la cual se produce un fuerte desarrollo intelectual y un acercamiento progresivo alos demás niños, avances que se ven favorecidos si el aprendizaje del control de los impulsos ha sido resuelto sin demasiado conflicto emocional.
Psicomotricidad
La motricidad y el psiquismo van unidos sobre todo en estos primeros años aunque en los próximos, incluso las mismas tareas escolares se pueden considerar ejercicios de psicomotricidad.
Alrededor del año de edad el niño comienza a andar, de un modo vacilante, balanceándose, separando los pies e inclinando el cuerpo hacia delante para mantener el equilibrio, y poco a poco va reorganizando y consiguiendo el control de la musculatura desde la gruesa a la más fina.
Importancia especial tiene la constitución de la imagen corporal que es la representación mental que el niño se hace de sí mismo.
Esta imagen corporal no coincide con el esquema corporal en la medida en que en la imagen interviene otros factores, fundamentalmente afectivos, que la hacen subjetiva: es una imagen que no coincide con la corporalidad objetiva sino que está determinada por la valoración e importancia que él y los que le rodean dan a cada parte de su cuerpo: esta imagen influirá, en el futuro, en el concepto de sí mismo, y en la autoestima.
A los dos años el niño:
· puede bajar y subir escaleras sin ayuda pero usando los dos pies en cada escalón
· es capaz de acercarse a una pelota y darle un puntapié
· le gustan los juegos bruscos y los revolcones
· puede dar la vuelta a las hojas de un libro de una en una
· construye torres de seis cubos y ensarta cuentas con una aguja
· si es necesario puede permanecer sentado algunos ratos
A los tres años:
· construye torres de nueve o diez cubos
· puede modular su forma de correr y hacer variaciones de velocidad
· sube las escaleras sin ayuda alternando los pies
· puede pedalear en un triciclo
A los cuatro años:
· sabe brincar a la "pata coja"
mantiene el equilibrio en un solo pie durante varios segundos
· al lanzar una pelota, echa el brazo hacia atrás y la tira con fuerza
· puede abotonarse la ropa y hacerse la lazada en los zapatos
A los cinco años:
· brinca con soltura y salta
· llega a conservar el equilibrio sobre las puntas de los pies varios segundos
· está capacitado para realizar ejercicios físicos y danza
· usa el cepillo de dientes y el peine
puede dibujar la figura de una persona